En Tunning la seguridad se construye antes de llegar a terreno

Entendemos la seguridad como parte integral de la ejecución de cada proyecto. Por eso nuestro trabajo preventivo empieza antes del ingreso a una faena y continúa acompañando a nuestros equipos, adaptándonos a los riesgos específicos de cada operación.

Una sala eléctrica, una planta de procesos, una zona de gran altitud o un ambiente con polvo, ruido, temperaturas extremas o riesgo de explosión requieren respuestas diferentes. Y aunque los Elementos de Protección Personal (EPP) como cascos, protección auditiva, lentes o ropa especializada son fundamentales, representan una parte de la cultura de seguridad.

En Tunning, el proceso parte con la coordinación de exámenes y acreditaciones y continúa con capacitaciones, inducciones y la entrega de los EPP correspondientes a cada actividad. Nuestra área de Prevención de Riesgos trabaja de manera coordinada con Recursos Humanos y Acreditación, apoyándose además en plataformas tecnológicas que permiten gestionar la documentación y cumplir los requisitos de ingreso y permanencia en faena.

“Busco la imagen entre aliado y facilitador. Hoy en día la figura del ‘inspector’ es una figura lejana, fuera de lugar y que genera distancia entre la seguridad y el real impacto que debemos proyectar”, explica Mariano Lara, prevencionista de riesgos de Tunning.

Esta cercanía también se mantiene en terreno. El objetivo es acompañar a nuestros profesionales, resolver sus requerimientos y ayudarlos a reconocer los riesgos propios de cada operación. Porque una cultura preventiva se construye conversando, capacitando y generando conciencia.

Lo mismo ocurre con los EPP. Su selección se realiza a partir de una matriz de riesgos, el estudio correspondiente y los procedimientos de trabajo, considerando la interacción entre los distintos peligros presentes en una operación. En minería y especialmente en trabajos eléctricos, la protección debe responder a un escenario donde pueden coexistir, por ejemplo, riesgos eléctricos, químicos, térmicos, respiratorios y acústicos.

“El proceso de capacitar concientiza a nuestro personal sobre los elementos de protección personal, presentándolos como la última barrera ante la exposición directa al riesgo”, señala Lara.

El desafío es que esa conciencia se transforme en una conducta habitual. Especialmente entre quienes recién comienzan su vida laboral y llegan por primera vez a una faena industrial. En esos casos, la inducción y la capacitación adquieren un valor especial, pues permiten entender que detrás de cada procedimiento, elemento de protección o restricción existe un riesgo que debe ser controlado.

Nuestro mensaje para quienes ingresan por primera vez a una faena: pregunten, escuchen y no tengan miedo de decir que no saben algo. La experiencia se construye, pero la seguridad no se negocia. En Tunning queremos que cada persona conozca sus riesgos, sepa cómo enfrentarlos y vuelva a casa segura después de cada jornada.

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